Probióticos al rescate de tu salud

En el tracto gastrointestinal habitan billones de bacterias, que además de ayudarte a procesar alimentos, también generan bienestar en la salud; conforman la microbiota intestinal, que se encuentra poblada por virus, hongos, bacterias y otros microbios. Esta comunidad es única en cada persona, es muy parecida a la huella dactilar por su singularidad.

A pesar de que esa colonia de microorganismos viven en perfecto equilibrio, pueden ser impactados por factores internos y externos, como ingesta de antibióticos, una dieta pobre o incluso estrés; en esos casos, es cuando se produce un desequilibrio, que decrecerá la eficiencia del sistema inmunitario y como consecuencia, ocasionará problemas de salud.

Aliados para diversas necesidades

La ingesta de probióticos suele ser eficiente para corregir el desequilibrio de la microbiota, e incluso para mantener el equilibrio. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, son microorganismos vivos, que cuando se administran en las cantidades adecuadas, le confieren beneficios al huésped. Logran modular la composición de la microbiota al inhibir la reproducción de microorganismos patógenos o al favorecer la presencia de bacterias benéficas, para el ecosistema intestinal.

Existe una variedad de cepas y para que sean calificadas como probióticos, es necesario que sus efectos benéficos se hayan comprobado científicamente. Descubre algunos de los aliados, de acuerdo a la ayuda específica que prestan a la microbiota y el organismo:

  • Cuando se ingieren antibióticos es muy frecuente que se presenten diarreas, en niños y adultos. Un análisis a 32 ensayos que usaron cepas simples o múltiples, resultó que la cepa Lactobacillus rhamnosus GG, fue la que demostró mayor efectividad para reducir el efecto adverso, de acuerdo con Systematic review with meta‐analysis: Lactobacillus rhamnosusGG in the prevention of antibiotic‐associated diarrhoea in children and adults
  • La microbiota y el sistema inmune interactúan, desafortunadamente cuando hay un desequilibrio en la microbiota, se alteran las funciones de defensa. Uno de los factores que ocasiona desbalance, es la ingesta de antibióticos. Un estudio publicado en Journal of Biological Regulators & Homeostatic Agents, realizado en niños que fueron suplementados por 30 días con Lacobacillus paracasie ssp. Paracasei CNL.432 y Bifidobacterium lactis BB-12, durante y después de un tratamiento con antibióticos, mostró que los probióticos provocaron un incremento de IgA, una inmoglobulina que actúa como primera línea de defensa, frente a microorganismos pátogenos.
  • Se ha comprobado que Lactobacillus reuteri RC-14 y Lactobacillus rhamonosus GR-1, tienen la capacidad de adherirse al área urogenital de las mujeres y desplazar a las bacterias patógenas e incluso inhibir su crecimiento, según reportes del estudio Improved cure of bacterial vaginosis with single dose of tinidazole (2 g), Lactobacillus rhamnosusGR-1, and Lactobacillus reuteri RC-14: a randomized, double-blind, placebo-controlled trial’. J. Microbiol.

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